(A perri, que sabe)
Extraño sangrar,
Pero extraño sangrar como antes, cuando dolía y ese dolor era insoportable.
Como cuando queres cruzar la calle y miras para los dos lados (mi vieja se encargo de APORREARME la cabeza para que ese único concepto quedara como un acto de compulsividad al hacerlo) y hay miles y miles de autos, que con sus luces te encandilan, tu miopía y la reputisima madre….. Ese dolor, no físico, sino de acá (tocándome la cabeza, el corazón, la nuca).
Y dolía y ese dolor era insoportable; era tan fuerte que hacia que fluyéramos en mares de tinta y papel; de tijera y boligoma; y de puteadas al que osara (y había muchos ingenuos que entraban con cara de feliz cumpleaños y un alegron “Peeeerrrmiso” que hacía caso omiso a tu cara de morite morite morite) atravesar mi demarcado hábitat.
Y era tan fuerte, tan palpable sentir que podíamos reventar (te).
Extraño muchas cosas, el dolor es una de las que mas me abruma perder, y en cierto punto aliviado se que en pos de un progreso este desapareció, pero ahora, desde esta calma de instituciones y adultez me saca una sonrisa.
Como cuando un mes después de no verte por mas de un año llegaste a casa, y sin preámbulos nos reencontramos.
Como extraño (me)...
